La oreja rota

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Re: La oreja rota

Mensaje por Xifort » 17 Jul 2011, 16:53

Es una prefiguración, como bien dice almarture.
Hergé exploró incansablemente el concepto de "Mad professor" (profesor chiflado) que culminan en Totrnasol y en el prof. de El Rayo Misterioso (es decir, Manitoba+karamako)
Es mi opinión, y yo la comparto

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Szut
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Re: La oreja rota

Mensaje por Szut » 18 Jul 2011, 19:08

Xifort escribió:
Incluso tengo un ensayo de 100 folios sonre ese álbum, esperando que un editor se digne a publicarlo...
Ya que se le ha quitado el polvo al hilo, aprovecho:

91 folios, si no estoy equivocado.

Recuerdo haber visto: ¿Estamos solos en la inmensidad del universo?

A ver si aparece un editor porque me gustaria leerlo !!!

:hola: Salu2

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Otto
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Re: La oreja rota

Mensaje por Otto » 03 Ago 2011, 22:01

Ayer leí por primera vez "La Oreja rota" y hoy lo he estado repasando un poco ya que la primera impresión fue que era el tomo que menos me había gustado de los leídos hasta ahora...

El dibujo no me gusta mucho, las escenas sin fondo , etc.. aunque voy entendiendo la evolución del autor y tengo presente el año de creación de cada álbum.
Como sabéis, soy nuevo en el universo Tintin y empiezo de 0 en cada álbum.

Algunos personajes tampoco me resultan muy llamativos, supongo que es mas por el tipo de dibujo que por otra cosa...

Me extraño ver en la portada al indio guía que deja tirado a Tintin la primera noche tras acompañarlo en canoa , me dio la impresión de que seria un personaje con mas peso y tal... no merece mucho salir en portada.

Algunos gags me resultan un poco forzados, pero creo que están bien resueltos dentro de la trama.

Al repasar hoy el álbum otra vez, me da la impresión de que es otra aventura muy cinematográfica, con mucho dinamismo y acción.
Es de agradecer el gran numero de viñetas, se nota que Herge no escatima en trabajo y realiza docenas de viñetas para mostrarnos la acción.

Es un argumento bastante enrevesado y creo que necesita de varias relecturas para disfrutarlo.

No se, me da que es un diamante en bruto que aun debo descubrir, no hay duda que si es una aventura tan aclamada y de la que habláis tan bien , por algo sera ¿no?

Ahora me queda volver a sentarme con "La Oreja rota" y empezar de nuevo, viñeta a viñeta, pagina a pagina, hasta que su hechizo me encandile a mi también ....

Saludos

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Re: La oreja rota

Mensaje por mirphiss » 04 Ago 2011, 12:02

De éste álbum me gusta que Tintin con su rollo pacifista de siempre y el "No a la Guerra" es en el fondo el que desencadena la Guerra entre los dos países al cruzar la frontera con un coche militar.

Esa ironía de Hergé me encanta, al igual que todos los gags del enmascarado que quiere matar a Alcázar.

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Re: La oreja rota

Mensaje por Xifort » 05 Ago 2011, 11:04

Para mí, una de las gracias es precisamente lo de
Es un argumento bastante enrevesado y creo que necesita de varias relecturas para disfrutarlo.

Como bien dices, es un tempo bastante cinematográfico, y la gracia es que el relato hay que irlo construyendo a medida que avanza el álbum.
Una vez preparé un artículo ordenando cronológicamente los hechos de La Oreja rota.

Te lo copio ahora, si quieres leerlo, adelante. Y si no... pues eso, ya lo descubrirás en próximas lecturas del álbum.

EL FETICHE ARUMBAYA

Este fetiche, catalogado con el nº 3542 por el Museo Etnográfico (1), pertenece a la tribu de los Arumbayas, que habita en las orillas del río Badurayal, en territorio de la república de San Teodoro, América del Sur.
Fue llevado a Europa por la expedición comandada por el explorador británico Charles J. Walker (2), en 1875.
El fetiche fue un regalo del jefe de la tribu como muestra de amistad hacia los expedicionarios. Pero un miembro de la expedición traicionó esta buena voluntad: el intérprete de los exploradores, un mestizo llamado López. La noche anterior al regreso, éste, robó una piedra sagrada, un diamante en bruto (3) -que, según las tradiciones arumbayas, preservaba de las mordeduras de serpiente a aquellos que la habían tocado- y la ocultó en el interior del fetiche.
A la mañana siguiente, la expedición fue perseguida y diezmada por los indios. Sólo se conoce la existencia de dos supervivientes, Walker, que logró escapar sano y salvo con el fetiche y el intérprete López, quien aunque herido de gravedad, pudo finalmente huir.
Suponemos que López regresó a su aldea, donde curó de las heridas i donde jamás olvidó el diamante que la hubiese sacado de la pobreza. López, que había aprendido a leer y escribir (hecho extraño para un indio mestizo de finales del siglo XIX), escribió la historia. Imaginemos ahora que un médico destinado a la selva, el doctor Rodrigo Tortilla, entró en contacto bien con un López anciano, bien con algunos de sus parientes. No lo sabemos a ciencia cierta, pero la cuestión es que este médico se enteró de la existencia del fetiche con el diamante en su interior (4).
Años tardó Tortilla en localizar el fetiche y reunir el dinero suficiente como para trasladarse a Europa para continuar su búsqueda, con la excusa de un viaje de estudios. Valía la pena, el diamante le podía hacer inmensamente rico (5).
Pero un azar hará que entren en acción nuevos personajes. En el mismo barco que lleva al doctor a Europa, viaja un ingeniero: Alonso Pérez. Éste, durante uno de sus paseos por cubierta, encuentra un trozo de papel que acaba de perder Tortilla: la confesión manuscrita de López. Los ojos del ingeniero y en los de su compañero y amigo Ramón Barea brillan de codicia: el papelito lleva escrita la palabra “diamante”. Al desconocer quién ha perdido el papel, siguen hacia Bruselas, su destino.
Ahora nos situamos en la única fecha exacta y conocida de esta historia, el 5 de diciembre de 1936 (6). Ese mismo día Tortilla se introduce en el museo y roba el fetiche. Para no despertar sospechas y hacer que la policía olvide rápidamente el tema, encarga una copia a Baltasar (7), un conocido escultor que talla la madera con una técnica muy característica que evoca la escultura exótica. Este escultor, en el mínimo plazo de 24 horas no talla una copia del fetiche, sino dos. Cuando llega el doctor, le entrega las dos copias y esconde el original. Así, Baltasar le ha dado el cambiazo. Seguramente pretendía bien devolver la pieza al museo, bien comercializarla en el mercado negro de objetos de arte.
Para que el copista no hable, Tortilla le asesina, pero olvida un testigo que será, a la postre, capital: el loro del escultor.
Al día siguiente, Rodrigo devuelve una copia de la estatuilla al museo con una nota en la que explica el robo como el producto de una apuesta.
Pero uno de los reporteros encargados del suceso, el joven Tintín, sospecha que se trata de una copia: ha leído el libro de Walker, en el que aparece la ilustración de una muy exacta reproducción del fetiche, y ésta no es exactamente igual al que ha sido devuelto al museo.
Cuando aparece en el periódico la noticia de la muerte “accidental” de Baltasar, Tintín empieza a sospechar que existe una relación entre ambos hechos.
Pero alguien más también ata cabos: el ingeniero Pérez.
De esta manera se produce una loca carrera para obtener el loro de Baltasar, el único testigo del crimen. El loro, que como todo el mundo sabe, repite las palabras de su amo, hace saber a Pérez y a Barea que el criminal ha sido Tortilla, quien, a su vez, ha zarpado pies para qué os quiero, de vuelta a su país con la estatuilla.
Pero una huelga en el puerto permite que el ingeniero y su amigo (y tintín, que les persigue) embarquen en el paquebote en el que viaja Tortilla, el Ciudad de Lyon.
Con la complicidad involuntaria de un camarero borracho los santeodorenses consiguen averiguar el número del camarote del doctor, entran en él con alevosía y nocturnidad y le tiran al mar. Gracias a tintín son detenidos y puestos a disposición judicial. Así, el joven periodista se percata que entre el equipaje de Tortilla está la segunda copia del fetiche. Ahora actúa un amigo de Pérez, el coronel Jiménez. Gracias a la intervención de este militar, consiguen hurtar el falso fetiche (que creen auténtico) i encarcelar a Tintín. Una revolución hará desaparecer la estatuilla y libertará al periodista.
Cuando, por fin, meses después, Tintín logra regresar a Bruselas, se encuentra con que en varias tiendas se venden copias idénticas del auténtico fetiche (con la oreja rota). Sigue la pista y llega hasta un taller de ebanistería, regentado por J. Baltasar, hermano del copista fallecido.
Este hermano le explica que encontró la estatuilla entre las cosas del difunto, pero que ha vendido el original a un norteamericano riquísimo, Samuel Goldwood (8), quien ha regresado a los EE. UU. con el fetiche.
A la búsqueda del millonario, una vez embarcado en el Washington, coincide con Pérez y Barea, que acaban de asaltar el camarote de Goldwood y de arrebatarle la auténtica talla.
Entonces, en la cubierta del barco se produce una pelea durante la cual el fetiche se rompe y la piedra va rodando hasta caer al mar, donde se pierde para siempre jamás.
Enterado de que el fetiche era robado, Goldwood lo devuelve al museo, donde ha permanecido hasta la fecha.


NOTAS
1-La figura original que inspiraró ste fetiche pertenece a la collección de Les Musées royaux d'Art et d'Histoire (MRAH) de Bruselas.
En concreto se puede hallar en el Musée du Cinquantenaire, Parc du Cinquantenaire 10, 1000 Bruxelles.
2-Es muy probable que este Walker fuese el tatarabuelo de Charles F. Walker, actual profesor de Historia de América Latina en la Universidad de California-Davis, y especializado en Perú.
3-En sudamérica, al contarrio que en otros lugares del mundo, los diamantes de hallan generalmente en depósitos de aluvión y en la arena de los ríos. Cabe destacar que las conocidas esmeraldas sudamericanas sí deben ser extraídas de las minas.
4-Dentro de la literatura policíaca hay una larga tradición de joyas ocultas en el interior de figuras o estatuas. Sin ir más lejos, este tema recurrente se describe en la aventura protagonizada por Sherlock Holmes Los seis napoleones (1892), de Arthur Conan Doyle, donde se esconde dentro de un busto "la perla negra de los Borgia". También nos encontramos con Sam Spade que en El halcón maltés (1929), de Dashiell Hammet, tratará con una estatuilla de oro y piedras preciosas –“talla que regalaron los Caballeros de la Orden de Malta a Carlos V en 1530”- que se pinta de negro para ocultar su valor verdadero.
5-Aparentemente el diamante en bruto, comparado con el temaño de las manos de Tintín, Alonso y ramón (Oreja, 60D1, 2 y 3) podría tener unas dimensiones aproximadas de 5x2,5x2,5 cm; es decir un volumen de unos 31 ó 32 cm3. Si un diamante pesa unos 3,5 grs. por cm3, obtendríamos un peso que rondaría los 110 grs, es decir, unos 550 quilates. Como en la talla de la piedra sólo se aprovecha la mitad, entonces podríamos obtener brillantes por un peso total de 225 qts. Un buen tallista de Amberes podría conseguir un diamante grande, de aproximadamente 120 quilates, el equivalente a unos 25 millones de euros. Si le sumamos el resto de las tallas, en total se podría alcanzar fácilmente los 40 millones. [3 euros = 4 dólares]
6-Ésta es la fecha publicación del inicio de la aventura en Le Petit Vingtième.
7-Nos gustaría pensar que los nietos de alguno de los hermanos Baltasar son los que regentan hoy en día una galería de arte en Bruselas: Balthazar - Le Bazarde l'Art, ubicada en 100, rue de Stassart - 1050 BXL.
8-Comparad el nombre con el del productor cinematográfico Samuel Goldwyn, un de los propietarios de la MGM. Por otra parte, William Randolph Hearst era un compulsivo coleccionista norteamericano de la época.
Es mi opinión, y yo la comparto

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Otto
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Re: La oreja rota

Mensaje por Otto » 05 Ago 2011, 14:22

Gracias por tu aporte Xifort, tu estudio en profundidad de este album me vendra muy bien para guiarme en mis proximas lecturas, me lo copio en un folio y lo añado dentro del comic para consultarlo.

Un gran trabajo :bien:

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Re: La oreja rota

Mensaje por passepartout » 05 Ago 2011, 17:10

Muchas gracias por este estudio tan detallado Xifort.
Debo decir que de pequeño este comic (y la reversión en película) me daba bastante miedo, pero el hecho de releerlo bastantes veces como un masoquista entonces, y como un enamorado ahora, hace que ahora me guste más de lo que pensaba entonces que me podía llegar a gustar un cómic de tintin.

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Paulus
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Re: La oreja rota

Mensaje por Paulus » 01 Sep 2011, 14:28

Creo que voy a añadir mi opinión y mis vivencias sobre cada aventura de Tintín, aunque me lleve algún tiempo. Después de todo, ningún lugar mejor que éste para compartirlo.
Y empiezo por La oreja rota, que durante algún tiempo me parecía que “me gustaba poco”, simplemente porque me había acostumbrado ya al estilo de dibujo de El asunto Tornasol, por poner un ejemplo. De manera que lo releí menos. Pero con el tiempo he aprendido a apreciar este álbum en lo que vale.
Para mí, en primer lugar, Oreja es el álbum “verde” de Tintín. Y no lo digo por dobles sentidos ecologistas ni de otro tipo, sino por el color psicológicamente dominante. Así como el Loto es para mí “el álbum rojo” por el inolvidable rojo de la portada, y Objetivo la Luna “el álbum azul” por los monos de trabajo y el plano del cohete (un blueprint, precisamente), Oreja tiene en mi memoria, si no en la realidad, un dominante verde: por la portada, por la selva, por los uniformes militares y el coche con ametralladora en que Tintín se dirige a la frontera. Es algo discutible y muy subjetivo, como la sinestesia de sentir letras o notas musicales con un determinado color (lo que también me sucede): aunque hay militares en Sildavia, en Borduria, y árboles por todas partes, no puedo evitar recordar Oreja como “el álbum verde” de Tintín.
La historia, como habéis recordado, está bien planeada, y es muy compleja, con recovecos de difícil averiguación. Es bueno que no todo case al cien por cien, porque así está más cerca de la realidad (donde la información siempre es insuficiente o llega en desorden). El fetiche es propiamente un McGuffin hitchcockiano: primero todo gira a su alrededor, luego la historia nos desvía hacia asuntos políticos, de revolución, guerras petroleras, etc., y sólo volvemos a recordarlo cuando Tintín visita el país de los arumbayas. A propósito de Hitchcock, me resultaría muy fácil de creer que el “mago del suspense” hubiera leído las aventuras de Tintín: el McGuffin de Con la muerte en los talones es, precisamente, un fetiche precolombino con un microfilm (esta vez no un diamante) en su interior.
El dibujo de esta aventura, si alguna vez me pareció tosco o un paso atrás respecto de la línea clara del Loto, con sombras duras, etc., hoy creo que es ágil, tiene gran sentido del movimiento, es muy expresivo y eficaz. Sobre todo, es un interesante testimonio de cómo dibujaba Hergé cuando él solito se lo tenía que hacer todo, todo.
Como no conozco el facsímil del original en blanco y negro, no puedo juzgar esto, pero me pregunto si el “corte de suspense” propio de los finales de página, que en general está muy bien, no habrá sufrido algo con el paso de la primera versión al álbum de 62 páginas. Por ejemplo: en la pág. 36, sería mejor que la penúltima viñeta fuera la última (hay más suspense en un salto al vacío - ¿qué lo espera abajo?- que en ser recogido en manta); lo mismo sucede en la pág. 9: si la penúltima viñeta fuera la última, cabría preguntarse si el coche atropellará a Tintín o no, cosa que ya se muestra que no ha sucedido en la última viñeta, cuando el coche pasa de largo sin otro daño que salpicar de barro el hocico de Milú. A cambio, algunos finales de página son fabulosos: 7, 8, 18, 19, 20, etc.
Encuentro (esto siempre hay) pasadizos especiales que nos transportan a otros momentos de la “obra Tintín”: el loro recuerda algo el comienzo del Congo; la relación del miedoso Caraco con Tintín recuerda a otros indígenas del Congo; como en éste, el hechicero de la tribu aprovechado e hipócrita que no cree en su arte pero la usa para mantener su ascendiente sobre el poblado; lo de dejar caer el coche a la cuneta y tomar el vehículo de los perseguidores, volverá a aparecer en El asunto Tornasol, etc. Estas y otras superposiciones me recuerdan que Tintín es un universo coherente, personal, propio de Hergé, cuyo estilo se aprecia en todas partes, y siendo siempre el mismo, la permanencia de hábitos de pensar acaba produciendo de vez en cuando congruencias o coincidencias gustosas (que algunos, sin apreciarlas así, juzgarían “repeticiones”).
Quisiera plantearos algunas cuestiones. Por ejemplo, el tal Pablo, ¿es lo que parece? Quiero decir: ¿su comportamiento sigue sólo la lógica o la conveniencia del relato, es un mero aventurero, o tal vez, en el fondo Hergé pudo pensar en él como un tapioquista? Acepta suprimir a Tintín cuando éste pasa por puntal del régimen de Alcázar y lo libera de la prisión cuando Tintín pasa por ser traidor a Alcázar.
¿No os parece una licencia encantadora que a un preso, como Tintín en la página 43, se le permita conservar a su lado a su mascota?
¿No parece mucho más largo el árbol salvador en la primera viñeta de la pág. 45 que en la última de la pág. 44, incluso considerando el cambio de perspectiva?
¿En la pág. 54, primera viñeta, no está Tintín redibujado? Lo digo por los bordes no afilados del cuello de su camisa y el acabado del mechón. ¿Cómo era esa viñeta en el original B&N?
En fin, para concluir, hay cosas cautivadoras en esta historia. Recuerdo como ayer mismo la verdadera angustia que de niño, aquella primera vez, me produjeron dos momentos terribles: en la página 19, Tintín ve desde la prisión cómo se marcha su barco, y en la 44, Tintín queda precariamente aislado, sin salida aparente, sobre la roca en el mismo borde de la catarata… Me encanta que, tras buscar el fetiche por medio mundo, la solución, como suele suceder, como en La carta robada de Poe, esté siempre más cerca de lo que se suponía… como el tesoro de Rackham el Rojo estaba, después de todo, en Moulinsart. Y nunca me caso de apreciar pequeños detalles soberbios, de gran sabiduría, como la inclinación de la cubierta del barco en la pág. 60, que por sí sola invita a que el diamante ruede sobre ella y caiga por la borda, perdido para siempre, o la aterradora imagen, en la página siguiente, de los malos a los que los demonios conducen al infierno, llevándolos, precisamente, hacia arriba…
En fin, hay tantas cosas …; en cualquier caso, esta es mi opinión, y yo la comparto.

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Re: La oreja rota

Mensaje por Bigtwin1000 » 04 Sep 2011, 17:01

Simpatica la cuestión que planteas de los colores... tintín_

Tu analisis es muy interesante porque entras tanto en cuestiones objetivas como en cuestiones subjetivas... para eso es tu analisis... y el desarrollo es implecable bien_:

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Re: La oreja rota

Mensaje por Xifort » 04 Sep 2011, 19:46

sísí_ sísí_
Es mi opinión, y yo la comparto

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Re: La oreja rota

Mensaje por jjoaquin » 04 Sep 2011, 21:29

A mí de niño aparte del detalle de los dos malosos ascendiendo a los infiernos, que me daba algo de miedo, me resultaba gracioso Tintín borracho frente al pelotón de ejecución dando vitores a Alcázar....creo que solo se emborracha allí, en el Cangrejo la embriaguez es por los vapores etílicos ¿Alguna borrachera más de Tintín?

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Re: La oreja rota

Mensaje por Xifort » 06 Sep 2011, 19:41

Pues así, a botepronto, sólo recuero una curda monumental en Sóviets.
Es mi opinión, y yo la comparto

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Re: La oreja rota

Mensaje por Rastapopoulos » 06 Sep 2011, 21:05

jjoaquin escribió:A mí de niño aparte del detalle de los dos malosos ascendiendo a los infiernos, que me daba algo de miedo, me resultaba gracioso Tintín borracho frente al pelotón de ejecución dando vitores a Alcázar....creo que solo se emborracha allí, en el Cangrejo la embriaguez es por los vapores etílicos ¿Alguna borrachera más de Tintín?
Aquí lo tienes todo:

http://www.tintincfh.es/viewtopic.php?f=9&t=170
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Re: La oreja rota

Mensaje por Frakamor » 27 May 2012, 11:20

castafioro escribió: No, no me parecen obras maestras. Me parece que vuelo es una de las grandes, sin llegar a la altura de joyas o asunto tornasol, pero mucho mejor que el Loto.
llorando_ llorando_ llorando_ llorando_ llorando_ llorando_

A mí también me gusta mucho Vuelo 714 para Sidney pero esto me ha dejado k.o. Algún día de estos escribiré mi opinión sobre La oreja rota...
Un poco más al Oeste

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Re: La oreja rota

Mensaje por Frakamor » 03 Jun 2012, 19:46

Posiblemente el cómic de la colección que posea mayor complejidad en la trama y en el argumento, donde se mezclan numerosos subgéneros distintos y donde por primera vez aparece la figura del villano torpe y humillado (si obviamos a algún bolchevique de Tintín en el país de los soviets.

Es el primer viaje de Tintín a Sudamérica, concretamente al ficticio país de San Theodoros y a su vecino Nuevo Rico. Es la primera vez que Hergé inventa dos países, que, en teoría, son Bolivia y Paraguay. Digo "en teoría" porque parece que Hergé no se documentó tan bien para hacer este cómic si lo comparamos con su aventura anterior. Realmente, estos estados sudamericanos inventados poco tienen que ver con Bolivia o Paraguay, los dos únicos países de América del Sur que no poseen costa. Bolivia la perdió definitivamente tras la Guerra del Pacífico ante los ejércitos chilenos. Y Paraguay dispone de un río, el río Paraguay, que es navegable hasta Asunción. Pero son minucias si tenemos en cuenta que el resultado final de la aventura está muy bien.

El álbum empieza siendo un thriller policíaco y vemos por primera vez el piso donde vive Tintín y cómo empieza su jornada y lo más sorprendente de todo.... ¡Vemos a Tintín trabajando! shocked_: Todo comienza con el robo de un fetiche arumbaya y no sigo porque todos conocemos muy bien el cómic y no es necesario resumirlo :) Bueno, pues el comienzo es muy detestivesco y en él, Tintín es un verdadero Sherlock Holmes que pronto tendrá que hacer frente a dos maleantes latinos, ingenieros, al parecer, que también están interesados en saber quién mató Baltasar (el rey negro chiste_ ) ya que ese Baltasar tiene algo que ver con el fetiche...

Pues tras este comienzo la aventura comienza a tomar cuerpo y la acción se traslada a San Theodoros. Y es cuando por primera vez vemos a Tintín en un ambiente latino y el modo que Hergé tiene de estereotipar (y me atrevería a decir que muy acertadamente) las repúblicas donde el golpe de estado es algo cotidiano. Y, aunque lo exagera un poco, va bien encaminado, sin ir más lejos, España, en el siglo XIX, era el coño de la bernarda, con pronunciamientos militares en un lapso inferior a una década (Riego, Espartero, Narváez, Serrano, O'Donnell, Prim, Topete), un rey extranjero que estuvo tres años, o una República que duró 11 meses y tuvo como presidentes a Estanislao Figueres, Pi i Margall, Salmerón y Castelar, a esta república le siguió el golpe de estado de Pavía, le siguió Serrano, luego hubo otro golpe de estado de Martínez Campos y, posteriormente, restauración borbónica con Alfonso XII....... En resumen, que Hergé hace una magnífica parodia de la mala costumbre del pronunciamiento militar. La ambientación años 30 me gusta mucho, hasta parece una aldea de Pancho Villa. Pero lo que más me gusta de toda esta ambientación latina son los antagonistas de la historia: Alfonso y Ramón, el cabo Díaz y el dictador Alcázar.
El cómic nos brinda momentos únicos en toda la serie, como la monumental papa que coge Tintín (que bebía poco, pero cuando bebía montaba una buena), que me recuerda a la que tuvo en su viaje a la tierra de la vodka. Frases míticas de Tintín: "¡Viva Alcázar y las patatas fritas!" "Ya me han fusilado tres veces, usted entenderá que ya estoy acostumbrado, una más..." "Vale, pero no apriete tanto" (tras ser nombrado coronel y recibir un apretón de manos del general Alcázar)... Que nombren de golpe a un borracho como coronel dice mucho del lamentable ejército de San Theodoros. Y no nos olvidemos de Groucho Marx, interpretando a un empresario yanqui. Otro cameo de lujo en esta aventura es el protagonizado por Pancho Villa, que ahora se hace llamar Pablo. Por este tipo de cosas me parto de risa cada vez que leo esta parte de la aventura, ciertamente es de las que poseen mayor carga humorística de la serie (sobre todo Groucho Marx).

También me encanta, y es la parte que más me gusta del cómic, la persecución de Tintín, aventura en estado puro, emocionante y estimulante. Bonita ambientación con la llanura del Chapo y los Andes al fondo. También es muy bonito el cauce del río que dibuja Hergé, la verdad es que el joven dibujante consolida su maestría gráfica, ya demostrada en la aventura anterior. Y para ser un Hergé en solitario hay que decir que el nivel gráfico del dibujo no tiene nada que envidiarle a ningún otro cómic. Lo malo es en la parte de jungla, a pesar de dibujar con mucho cariño y cuidado el río, el interior de la selva es muy pobre D: Afortunadamente, el nivel cualitativo vuelve a remontarse con un soberbio final en las calles del Bruselas donde Tintín observa que los fetiches arumbayas se reproducen como los conejos. Nuevamente hay un subidón de adrenalina final, es de los pocos cómics donde la acción trepidante y sin descanso llega hasta la última página del álbum.

Así que mi valoración personal es altamente positiva ya que es un cómic complejo, con bastante mérito, variado, satírico, con tintes de humor, con una aventura trepidante y excitante, con una ambientación correcta y con un final que da pie a especular con el desenlace de los cabos sueltos que Hergé deja, pero cuya respuesta se puede intuir. Gran cómic, considero que es superior al siguiente y.......

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