Vuelo 714 para Sydney

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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por mirphiss » 11 Dic 2011, 20:43

Sí, nunca lo había pensado. Además "Los Goonies" era un argumento de Spielberg de 1985 cuando ya conocía los cómics, por lo que la influencia está ahí.

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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por Frakamor » 29 Abr 2012, 16:36

Pues he decidido que voy a dar mi opinión sobre este cómic, mi impresión.
De las aventuras de Tintín es la más polémica, seguramente porque en muchos aspectos es muy distinta. Es un cómic extraño y de eso no hay duda, hay quienes lo aman y quienes lo detestan. De lo que no nos puede caber duda es que, aquí, Hergé se la jugó, y se la jugó bien jugada. sísí_

No quiero decir ni mucho menos que sea de mis álbumes favoritos de la serie, pero sí que lo colocaría de la mitad para arriba. Es un cómic en el que el autor innovó muchísimo (no en el aspecto gráfico precisamente), como bien han señalado en este foro con aterioridad Hergé hace una deconstrucción de su obra, si bien es cierto que dicha deconstrucción yo la situaría en Las joyas de la Castafiore (con este cómic se iniciaría una serie de álbumes donde se cambiarían radicalmente algunos pilares cuasi básicos del universo tintinesco).

Lo que Hergé hace en Vuelo 714 para Sydney es digno de elogio: cambia de un modo muy brusco la manera de narrar la aventura, haciendo que en muchas ocasiones el mismo Tintín -¡el protagonista indiscutible, el héroe!- sobre, literalmente, sobre, sea un mero secundario espectador de la obras. Y esta gran pérdida de importancia en la figura de Tintín será todavía mayor en Tintín y los Pícaros. Volviendo a la aventura que nos ocupa, Tintín apenas tiene la iniciativa y cuando parece que la lleva en realidad no sigue más que las órdenes de una especie de excéntrico matemático cabezudo.

Los cambios que Hergé presenta en este fabuloso cómic no se centran únicamente en la figura de un protagonista-aventurero que ya ha dejado de serlo, también afecta a otros personajes, nuevos y veteranos. Por ejemplo, se presenta una serie de nuevos personajes que aparentan ser buenos pero que, en realidad, terminan por resultar odiosos y es entonces cuando estos buenos no lo son tanto. Sí me refiero a Spalding (logradísimo, por cierto), Colombani, o el radio Hans, pero especialmente me refiero a Laszlo Carreidas, un hombre despreciable y cargado de defectos. Por otro lado se nos presenta a unos malos que, efectivamente, lo son, pero son penosos. Allan y Rastapopoulos aparecen como dos malos feroces e imponentes, pero poco a poco, vemos como Hergé juega con su creación (Hergé es el dios del mundo tintinesco) y convierte a esos terribles malos en poco menos que dos marineros de agua dulce, en poco menos que unos bachi-bouzucks, ectoplasmas o, simplemente payasos, unos pobres payasos. Que Hergé hiciese algo así comprendo que molestase a muchos seguidores de las aventuras, sin embargo, yo opino que es una genialidad. Es una genialidad que el autor de determinada obra decida destruir o desmitificar (como querramos llamarlo) ese universo que él mismo ha creado. También pienso que esta obra hubiese sido el final ideal para los dos adversarios más tenaces (con permiso de Müller) del universo de Tintín, los dos villanos más duros reducidos al esperpento. También aparece otro malo, el doctor Krospell, del que me sorprende que se haya hablado tan poco, cuando es un personaje de un aspecto de lo más siniestro posible y que Hergé enlaza perfectamente con otra aventura de Tintín, con Los cigarros del faraón, recordad que Krospell era el director de un sanatorio mental de la India. El tal Krospell es un hombre siniestro, pero por voluntad propia o por conveniencia (pa' mí que es por lo segundo) se pone de parte de los buenos, y se convierte en un malo no tan malo.

Otra gran novedad del cómic es el tiempo narrativo. La acción se desarrolla a un ritmo trepidante durante unas 24 horas (donde en ningún momento vemos a nadie ni comer, ni ir al cuarto de baño, ni nada de eso), algo inaudito hasta ahora en un cómic de Tintín. La obra en su conjunto presenta varias irregularidades, altibajos. Me explico: el inicio es soberbio, y me atrevería a decir que pocas veces he visto en un cómic tantísima habilidad en la técnica narrativa y en la capacidad de presentar personajes y preparar la historia. Toda la parte comprendida entre la primera página y el aterrizaje en la isla está a la altura de los mejores álbumes de la colección. También la calidad del dibujo es muy alta en esta parte, el aeropuerto y especialmente el avión están dibujados con gigantesca maestría. El problema lo veo una vez que llegan a la isla. A partir de ahí baja mucho la calidad del guion (se torna repetitivo y cansino), da muchas vueltas sobre lo mismo y también decae la calidad del dibujo, con unos primeros planos horribles, con una nariz excesivamente grande y ridícula para Rastapopoulos y unos personajes físicamente deformados.
Toda la parte del cómic que transcurre entre la llegada a la isla y la entrada en el templo es muy floja. Milagrosamente la narración vuelve a ganar mucho cuando se incorpora el elemento extraterrestre. Yo sí creo que fue un acierto incorporarlos al relato ya que resulta coherente, el fallo lo veo en el simple hecho de mencionarlo explícitamente. Ahí creo que Hergé se tenía que haber limitado a poner a prueba la capacidad intuitiva del lector para leer entre líneas y que sin necesidad de ser explícito averiguase la presencia de extraterrestre. Aquello que da a entender dicha presencia son las paredes del templo llenas de dibujos de platillos y cosmonautas, las estatuas, el objeto que encuentra Tornasol, el aparato de telepatía, el zumbido de la nave o la foto que se muestra al final. Con todo eso no era necesario ni mencionar la palabra extraterrestre ni sacar ese platillo volante que parece un sombrerito. De lo que estoy convencido es que el hecho de incorporar ciencia-ficción en una pequeña dosis para nada hace que la aventura pierda su esencia tintinesca. Era lo que se llevaba cuando se hizo el cómic, y al creador le interesaba el tema, no hay nada de malo, es más sensato pensar en la existencia de vida extraterrestre que en utilizar a un loro como testigo de un crimen o a un monje desafiando a la gravedad pensativo:_ Por otro lado está acertado que Hergé introduzca de esa forma la posible conexión que pueda existir entre las culturas nativas de Oceanía y la aparición de presencia extraterrestre, algo que no me parece descabellado si observamos la Línea de Nazca o la Isla de Pascua.

Y otra muestra de la maestría de Hergé para trazar una historia está en las páginas finales donde vemos a Serafín Bombilla/Latón/Farolillo o como sea delante del televisor junto a su horrenda familia rezando_ viendo la tele y cómo lo que nuestros héroes han vivido parece haber sido solamente un sueño, una pesadilla, nada a ocurrido y vamos a tomar el vuelo para Australia. Un final redondo, un broche final perfecto para esta extraña aventura. aplausos_
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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por Frakamor » 09 May 2012, 14:57

Por cierto, un avión de fabricación rusa ha desaparecido misteriosamente en Indonesia, tras haber abandonado el aeropuerto de Jakarta. Bastante curioso. Me llamó mucho la atención y quise poner la noticia aquí, cuando lo leí en la prensa no pude evitar acordarme de este cómic pensativo:_
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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por mirphiss » 09 May 2012, 21:44

Muy acertado todo lo que señalas del álbum. Es curioso pero ésa pasividad de Tintin en sus últimas aventuras me recuerda a las críticas que recibió la última película de Indiana Jones donde también el protagonista tiene poca iniciativa y es dirigido telepáticamente para llegar al templo. También aparecían los extraterrestres, aunque Spielberg se atreve a mostrarlos (Pienso que fue un error), mientras que Hergé prefiere mostrar solo el platillo-sombrero.

Yo creo que esa pasividad y cansancio del héroe se debe exclusivamente a la edad del creador. Hergé se refleja en sus personajes y es obvio que el Tintin de los años 60 no tiene el mismo dinamismo y emoción que el de los 30.

A propósito de los malos es cierto que Hergé les trata cruelmente, aunque ese gusto por el gag violento no es nuevo. A mí me recuerda sobretodo a las desventuras del Coronel Díaz , víctima de sus propios atentados hasta que salta en mil pedazos. Lo que pasa es que aquí lo usa con sus dos malos más carismáticos, destrozando su prestigio. Me cuesta mucho imaginar que consiguiese recuperar dignamente a Rastapopoulos para el Arte Alfa de un modo convincente. No sólo porque su estatus diabólico se ha perdido, sino también porque a ver cómo explica lo qué han hecho con él los aliens o qué recuerda de ésta no-aventura.

Me gusta mucho que sea una no-aventura, es decir, una aventura que no ha ocurrido para los personajes, de la que no recuerdan nada y que solo somos nosotros (Junto a Milou) los que hemos sido testigos de ella en secreto. De hecho el titulo "Vuelo 714 para Sidney" indica precisamente eso: si hubiesen cogido ése vuelo y no se hubiesen encontrado por casualidad con Pst nada habría ocurrido. Y es lo que termina por pasar, restituyendo el orden de las cosas, con el altavoz repitiendo de nuevo al final "Los pasajeros del vuelo 714 para Sidney vayan a la puerta número 3".

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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por 1959 » 09 Jul 2012, 19:11

LAS ULTIMAS PERLAS DE HERGE

Tenia ganas de comentar algo sobre este libro del cual tengo un volumen de la 1ª edición, lo que significa que nos vamos a Abril de 1969.

En las primeras 18 páginas de la aventura hay ritmo, el arranque tiene frescura, se recuperan personajes y, sobre todo, Hergé nos obsequia con una serie de gags inolvidables como repasaremos mas adelante.

El Boeing 707 de la Qantas, esa sordera de Tornasol (solo solventada en Objetivo y Aterrizaje) que provoca en el aeropuerto de Jakarta auténticos diálogos de besugo, ese Spalding ya conspirando en una cabina telefónica (pag.1 viñeta 8), la memorable aparición del multimillonario Laszlo Carreidas al que Haddock toma por un mendigo y el reencuentro con Piotr Pst, ahora Szut, el célebre ametrallador con babero de Stock de Coque, que trabaja para Carreidas, el cual aparece con el billete de cinco dolares que el capitán le ha deslizado sigilosamente en el sombrero, colgándole de la oreja; la entrada en escena de los desagradables Paolo Colombani y Hans Boehm, la confusión de Haddock que toma a Spalding por Carreidas y sobre todo, ese gag de la planta que se marchita a toda velocidad al verter el capitán el contenido de un vaso de Sani-Cola, una bebida muy sana a base de clorofila

Pero aún hay mas en esas páginas; un Tornasol que sigue en su mundo particular, efectúa una demostración catastrófica de un deporte que practicaba en su juventud: la lucha a puntapiés con un amago final de reacción colérica como en Objetivo la Luna, cuando Haddock le pregunta ¿Cuándo dejará de hacer el zuavo?, el bonachón stewart napolitano de Carreidas, Gino, posteriormente, siempre agobiado y el primer indicio serio de ridiculización de personajes de Hergé aunque sea en la figura de Spalding que se estrella en el suelo al subir las escaleras del fantástico Carreidas 160: ...un verdadero bufón eso es lo que es usted, Spalding ...

El viaje, el secuestro posterior, todo está perfectamente amueblado, como en el mejor Hergé, con sus detalles sutiles: Gino solo repite y repite mamma mía y Tornasol, en ese universo particular, le responde: ¿A quien se lo dice? o ¿Por qué? (pags.14 y 15), la secuencia del aterrizaje es quizás el último momento vibrante de la colección de Tintín: el aviso del siniestro Colombani al bufón Spalding teniendo como testigo al detestable Boehm: ... la pista sobre la que tenemos que aterrizar no tiene ni la cuarta parte de la longitud que necesita un aparato como este. Y que tenemos nueve probabilidades contra una de dejar ahí el pellejo. Algunas viñetas de la página 16 previas al aterrizaje son magníficas, sin embargo, a partir de la 18, algo cambia, justo cuando aparece Rastapopoulos disfrazado de no se sabe que (leí cierta vez que de cow boy de lujo) y además, Hergé, que ya nos amenaza con unos primeros planos del ex Marqués de Gorgónzola absolutamente espantosos, da inicio sin apenas tregua, a una labor sistemática de demolición para hundirlo a él y a Allan Thompson, que aparece poco después, en la miseria y ridículo mas absoluto.

El intento frustrado de tirotear a Milú nos mete en una fase extraña del libro: el protagonismo de Tintín sigue la tónica de Las Joyas, o sea, bajo mínimos; el interrogatorio de esa especie de clon de Joseph Mengele que es el doctor Krollspell a Carreidas con Rastapopoulos de testigo, se me hace largo y a pesar de las consecuencias posteriores, poco atractivo. Eso, sí: en la primera viñeta de la página 34, recuperamos por un momento al autentico Tintín, esquivando el balazo casi a bocajarro de Allan en una sensación de movimiento que hacía tiempo no se daba en ese personaje que desde Las Joyas parece superado por los acontecimientos.

La historia continua y seguimos padeciendo los primeros planos de Rastapopoulos ... y de Allan que acabará sin dientes, cada vez mas degradados, como la escena del esparadrapo: horrible. Y entonces, a Hergé le da por redirigir el argumento a lo sobrenatural. Para gustos, colores, pero a mí, las escenas en el subterráneo me parecen agobiantes. Cuesta justificar la aparición de Mik Ezdanitoff agente enlace entre tierra y otro planeta, quien parece estar paseando por el interior del templo como si se tratara de Sunset Boulevard; también sobresalta la reacción violenta de Tornasol que acaba con Carreidas hecho unos zorros y al que a duras penas Haddock y Tintín consiguen sujetar en una alarmante mutación de personalidad y el reencuentro -siempre en el claustrofóbico subterráneo-, con Gino, que sigue con sus mamma mía, con Szut ... y con el doctor Krollspell, entra con calzador.

Hace ya muchas páginas que el relato navega y no hace falta insistir mas en el maltrato a los protagonistas que es evidente. Cuando el platillo volante efectúa el intercambio y se lleva a Rastapopoulos, Allan, Spalding, Boehm y Colombani, la convicción de que no los veremos mas, es total. Hergé justifica en las últimas tres páginas la resolución final de la aventura con la participación de Serafín Latón y su abominable familia. El desenlace está cogido con alfileres, se diga lo que se diga, flojea en muchos aspectos y el tema OVNI no es el único responsable. ¿Es posible que a Hergé le faltaran dos o tres páginas mas? Siempre pensé que es un libro mal acabado.

Pero prefiero echar tierra encima de lo que no me gusta de Vuelo 714 y guardar en mi particular palacio de la memoria lo bueno: la portada es magnífica, una de las mas logradas, la estatua en forma de cabeza gigante que da acceso a la gruta, es inquietante, las viñetas del volcán en erupción, muy bien conseguidas, la explosión de cenizas que sigue al vaciado del lago, también ... y, repito, especialmente la primera parte del libro.

Carreidas (No le estrecho la mano porque es antihigiénico), hubiera sido un personaje muy aprovechable de haber aparecido antes de Vuelo 714.

Y claro, nueve años entre Vuelo 714 y Los Pícaros, son demasiados para recuperar al Tintín que perdimos en El Tíbet.

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Última edición por 1959 el 13 Ene 2017, 22:05, editado 1 vez en total.

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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por Paulus » 10 Jul 2012, 15:21

Extraordinaria reseña de 1959, me ha gustado mucho leerla y coincido en muchos puntos.
Creo que el regusto amargo que deja esta 'anti-aventura' se debe sobre todo al hecho de que para nuestros amigos (y en consecuencia para el lector identificado con ellos) se pueda decir que ni siquiera haya tenido lugar, debido a la amnesia hipnóticamente inducida. Es como si todo hubiera sido en vano, se tiene al final la desazonadora sensación de una experiencia que no pasa a incorporarse a su sitio natural, algo que se ha vivido pero de lo que no se conservará recuerdo alguno y, por tanto, es como si no hubiera pasado en realidad, en términos subjetivos. Dejando al lado la incongruencia de un Milú que parece hipnotizado como los demás a la hora de subir al ovni, y luego se jacta de estar al corriente de todo como si tal cosa, el mismo hecho de que nuestros amigos no vayan a conservar memoria alguna de lo sucedido frustra mucho (al menos a mí).
Creo que Hergé se arriesgó mucho (y es de agradecer en un creador de su edad y consolidada posición) con una historia que arranca como una aventura convencional y se convierte en 'anti-aventura' o reflexión muy alambicada sobre el género, con el tema de los ovnis (que bien mirado no es más paranormal que las levitaciones en el Himalaya, las premoniciones de la vidente de Bolas o las torturas a distancia de los incas), y con el ensayo de de-construcción de sus personajes al tiempo que introducía una mirada desengañada y ambigua sobre los 'buenos-no-tan-buenos' (Carreidas) y los 'malos-no-tan-malos' (Krollspell).
Personalmente, después de pensar mucho en esta aventura, y en las razones por las que no me satisface del todo (siempre queda una sensación frustrante), creo que en mi caso lo que la habría mejorado mucho es que, una vez en la isla, planteada la situación tal como la planteó Hergé, nuestros amigos hubieran encontrado por sus propios medios una manera de escapar, o de apresar o poner en fuga a sus enemigos, sin el recurso de los ovnis ni otros elementos de ese tipo, que a mi juicio actúan como una especie de 'salida fácil' o 'deus ex machina'. Imaginad que hubieran podido gestionar a Rastapopoulos como rehén, valerse de los conocimientos de Krollspell sobre la isla y sus equipamientos, introducir disensiones entre los 'malos', provocar la huída de los sondonesios atizando hábilmente, con alguna estratagema, el miedo que la noche anterior habían sentido, etc. Si hubieran podido 'salir de esta' sin que un platillo volante hubiera acudido a salvarlos 'como venido del cielo', con ingenio, con un trabajo fabuloso de guión por parte de Hergé, yo, personalmente, le habría dado a este álbum un puesto de los más altos entre todos los de Tintín.

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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por vicrogo » 10 Jul 2012, 18:01

Por aportar algo a tan excelentes argumentaciones como se han escrito en este hilo, he de decir que recuerdo perfectamente mis sensaciones al leer este álbum, cuando yo tenía unos doce o trece años, y lo cierto es que me gustó bastante, digamos que en la media alta del conjunto. El hecho de que aparecieran ovnis no solo era un demérito, sino que, en cierto modo, "agiornaba" Tintín y le añadía un toque de actualidad que me resultó muy oportuno (era la época de Von Daniken, Jiménez del Oso, etc). Sí me daba rabia que no recordasen nada al final, pero no lo vi como un fallo. Además, en mi imaginario quedó como un héroe arquetípico el piloto Pst, y del resto de personajes destaco a Spalding, (alguien que se cree mucho mejor que su jefe, al que odia en secreto, un rasgo genialmente atrapado por Hergé), y con menos importancia al doctor Krollspell, para mí personificación de cómo la ciencia puede servir al mal al igual que al bien.
Si quieres ver mis tórtolas, entra en http://tortolas.blogspot.com/

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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por Wolfipgl » 03 Nov 2013, 20:33

Ese detalle que señalas de Spalding es el que distingue al maestro del discípulo. Estoy de acuerdo contigo.
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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por Hadoque » 15 Feb 2016, 21:39

Frakamor escribió:Y otra muestra de la maestría de Hergé para trazar una historia está en las páginas finales donde vemos a Serafín Bombilla/Latón/Farolillo o como sea delante del televisor junto a su horrenda familia rezando_ viendo la tele y cómo lo que nuestros héroes han vivido parece haber sido solamente un sueño, una pesadilla, nada a ocurrido y vamos a tomar el vuelo para Australia. Un final redondo, un broche final perfecto para esta extraña aventura. aplausos_
Muy buena reseña como siempre. Una cosa sobre la aparición de la familia Latón. Latón es lo que hoy denominaríamos un "cuñado", es vulgar, opina de todo y no sabe de nada... ¿no os parece que en estas páginas, a través de la televisión que hace pantalla (nunca mejor dicho) entre Latón y Tintín y compañía, Latón parodia un poco a cierto tipo de lector de Tintín que siempre se queda con el cliché más obvio de los personajes? Repasemos sus frases:

"¡El barbudo de Moulinsart!... ¡Hay que reconocer que tiene talento para divertirnos con sus cosas!" (sobre Haddock)

"¡Aquí lo tenemos, con su inseparable mechón de pelo!" (sobre Tintín)

"¡Siempre el mismo este Tornasol!... ¡Más sordo que una tapia...! [...] Está un poco loco ¿no?" (sobre Tornasol)

Y de paso... con esta autorreferencialidad parece Hergé prepara un poco la deconstrucción de los buenos que tendrá lugar en el siguiente álbum. Tal vez sí estuviera un poco del lado del "cuñado" Latón. meparto_:
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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por Rastapopoulos » 15 Feb 2016, 22:25

Completamente de acuerdo Hadoque. Toda esa escena en la que Latón contempla la TV y sólo reseña las obviedades más superficiales de lo que está viendo creo que se trata de un mensaje del autor a la clase de lector que actúa del mismo modo al leer las aventuras.

Lo que no veo tan claro es lo que mencionas acerca de una deconstrucción de los buenos en Pícaros... No sé, no termino de percibir ninguna intención de cambio en las personalidades de los personajes en ese álbum con respecto a sus anteriores...

Un saludo,
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Re: Vuelo 714 para Sydney

Mensaje por Hadoque » 15 Feb 2016, 22:56

Rastapopoulos escribió:Completamente de acuerdo Hadoque. Toda esa escena en la que Latón contempla la TV y sólo reseña las obviedades más superficiales de lo que está viendo creo que se trata de un mensaje del autor a la clase de lector que actúa del mismo modo al leer las aventuras.
amigos_ Me parece una genialidad mas de Hergé risa:
Rastapopoulos escribió:Lo que no veo tan claro es lo que mencionas acerca de una deconstrucción de los buenos en Pícaros... No sé, no termino de percibir ninguna intención de cambio en las personalidades de los personajes en ese álbum con respecto a sus anteriores...

Un saludo,


No, yo tampoco veo aquí clara la intención de cambio, para eso tendrían que pasar aun muchos años. Lo que sí puede intuirse es quizás algo de toma de distancia, que es un paso previo a lo otro. Aunque también es posible que yo esté queriendo ver demasiado...

Saludos!
¡Mil millones de naufragios!

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